Cuando empecé a tomar en serio la evolución, hubo una pregunta que apareció casi inmediatamente: si la ciencia puede explicar la vida sin recurrir a una creación especial, ¿significa eso que la ciencia ha demostrado que Dios no existe?
Creo que responder simplemente “sí” sería ir más allá de lo que la ciencia puede establecer. Pero responder “la ciencia no tiene absolutamente nada que decir sobre ninguna afirmación religiosa” también sería demasiado simple.
La clave está en distinguir una afirmación sobrenatural formulada de manera que no produce ninguna consecuencia observable de una afirmación religiosa que describe cómo funciona o funcionó el mundo natural.
Qué hace diferente al método científico
La ciencia estudia el mundo mediante observación, medición, comparación, experimentación cuando es posible y explicaciones que puedan contrastarse con evidencia. Por razones metodológicas trabaja con causas naturales: causas que pueden investigarse públicamente y cuyos efectos pueden compararse con otras explicaciones.
Eso no equivale a declarar filosóficamente que solo existe la naturaleza. Es una regla de trabajo. La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos ha señalado precisamente esta distinción: que la ciencia utilice explicaciones naturales no autoriza a una clase de ciencias a afirmar que ninguna influencia sobrenatural es posible.
Método no es metafísica
Un detector de metales está diseñado para encontrar ciertos materiales. Que no detecte madera no demuestra que la madera no exista; significa que esa no es la clase de cosa que el instrumento puede detectar. Del mismo modo, el método científico tiene un campo de aplicación. Pero si alguien afirma que existe una pieza de metal debajo del suelo, entonces el detector sí puede aportar evidencia relevante.
Un Dios definido fuera de toda observación no es una hipótesis científica
Supongamos que alguien define a Dios como una realidad trascendente que existe fuera del espacio y el tiempo y que no produce ningún efecto distinguible de los procesos naturales. Esa afirmación puede discutirse filosóficamente, pero no está claro qué experimento podría confirmarla o refutarla.
La ciencia no dispone de una prueba universal capaz de recorrer todas las definiciones posibles de Dios y descartarlas. Por eso frases como “la ciencia ha demostrado que Dios no existe” suelen atribuirle al método científico más alcance del que tiene.
Pero algunas afirmaciones religiosas sí tocan el mundo observable
La situación cambia cuando una religión no se limita a afirmar que existe una realidad divina, sino que describe acontecimientos físicos concretos.
- Si se afirma que la Tierra tiene solo unos pocos miles de años, geología, física y astronomía pueden estudiar su edad.
- Si se afirma que todas las especies fueron creadas de manera independiente y no comparten ascendencia, genética, fósiles y anatomía comparada pueden contrastar esa afirmación.
- Si se propone un diluvio global reciente que produjo el registro geológico actual, geología y paleoclimatología pueden preguntar qué huellas debería haber dejado.
- Si se atribuye un fenómeno médico a una causa específica y medible, esa consecuencia puede estudiarse aunque la explicación tenga origen religioso.
En esos casos la ciencia no está intentando responder “¿existe Dios?”. Está evaluando una afirmación empírica asociada a determinada interpretación religiosa.
Esto fue importante para mí al examinar el creacionismo
Durante años yo no separaba bien estas preguntas. Si la evolución era correcta, sentía que automáticamente debía resolver todo el problema religioso de una sola vez. Esa presión hacía más difícil mirar la evidencia con calma porque cada fósil parecía amenazar no una interpretación concreta, sino todo un universo de significado.
Me resultó más útil reducir el problema. Primero preguntar: ¿qué explica mejor la diversidad y el parentesco de la vida? Para eso podemos examinar la evidencia que vimos en fósiles, genética y datación. Después, en otro nivel, preguntar qué implica esa respuesta para una lectura particular de Génesis o para mi concepto de Dios.
Separar los niveles no protege artificialmente a la religión ni obliga al ateísmo. Solo evita que una discusión biológica cargue con preguntas filosóficas que necesitan argumentos adicionales.
“Dios lo hizo así” puede ser compatible con cualquier resultado
Aquí aparece otra dificultad. Una explicación puede volverse imposible de evaluar si se adapta a cualquier observación.
Si encontramos organismos perfectamente optimizados: Dios los diseñó así. Si encontramos estructuras con historia evolutiva y compromisos: Dios quiso crear mediante evolución. Si encontramos especies extintas: Dios tenía razones desconocidas. Si no encontramos algo esperado: también forma parte del plan.
Ninguna de esas respuestas es lógicamente imposible. El problema científico es otro: ¿qué observación permitiría distinguir esa propuesta de una explicación que no la incluye? Si ninguna observación posible cambia nuestra confianza, entonces la afirmación puede seguir siendo teológica o filosófica, pero deja de competir como una explicación científica contrastable.
Esta es la misma cuestión que examinamos en ¿Qué tendría que pasar para admitir que una creencia es falsa?.
La ciencia tampoco responde todas las preguntas importantes
Reconocer límites funciona en ambas direcciones. La ciencia puede describir muchísimo sobre el universo y sobre nosotros, pero no convierte automáticamente cada pregunta humana en un problema de laboratorio.
¿Qué hace que una vida sea buena? ¿Tenemos obligaciones morales objetivas? ¿Qué deberíamos valorar? ¿Por qué existe algo en vez de nada? ¿Qué significa decir que una explicación última es suficiente? Esas preguntas pueden estar informadas por ciencia, pero requieren también filosofía.
Incluso en el artículo sobre moral sin Dios distinguimos explicar científicamente nuestra psicología moral de justificar filosóficamente una norma. Saber más hechos no elimina automáticamente la necesidad de razonar sobre valores.
Una posición más modesta, pero más útil
Hoy prefiero una formulación menos espectacular: la ciencia no puede demostrar o refutar cualquier Dios concebible. Sí puede obligarnos a revisar afirmaciones religiosas cuando esas afirmaciones describen el mundo físico de maneras que no coinciden con la evidencia.
Después queda trabajo filosófico. Un creyente puede reinterpretar su teología para incorporar la evolución. Otro puede concluir que las revisiones acumuladas debilitan su confianza en la revelación. Otra persona puede llegar al naturalismo. Ninguna de esas conclusiones viene escrita automáticamente dentro de un fósil.
La ciencia no necesita responder todas las preguntas para ser capaz de corregir algunas respuestas.

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