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Reunión anual 2026 de los Testigos de Jehová: cuando la certeza empieza a retroceder

Durante décadas, muchas interpretaciones proféticas de los Testigos de Jehová se han presentado con un grado considerable de seguridad. La reunión anual de 2026 dejó algo distinto: no solo nuevos ajustes, sino líderes reconociendo públicamente que en algunos asuntos no pueden ser dogmáticos.

Para mí, esa es la historia más interesante de la reunión. No tanto si una profecía se sitúa antes o después dentro de una cronología, sino qué ocurre cuando una organización construida alrededor de respuestas muy definidas empieza a administrar de otra manera la incertidumbre.

Tres movimientos distintos en una misma reunión

En los discursos analizados en el episodio aparecen tres movimientos que conviene separar.

  1. Un asunto sobre el que ya no se afirma saber con exactitud: cuándo comienza la primera resurrección.
  2. Una interpretación alternativa que no sustituye oficialmente a la anterior: Geoffrey Jackson planteó que podría ser futura y comenzar durante la gran tribulación.
  3. Ajustes doctrinales que sí se presentan como un nuevo entendimiento: Stephen Lett explicó cambios sobre el sellado final de los ungidos y sobre los “cuatro vientos” de Revelación 7.

Es una combinación poco habitual porque no todo se resuelve con el patrón conocido de “entendimiento anterior → nueva luz → nueva respuesta”. En uno de los temas, la conclusión es precisamente que no hay información suficiente para hablar con la seguridad con la que se habló antes.

David Splane: “no podemos ser dogmáticos”

El primer caso gira alrededor de la primera resurrección. Durante años, las publicaciones de los Testigos de Jehová han situado su comienzo después de 1914: los cristianos ungidos que habían muerto recibirían entonces su recompensa celestial, y los que murieran fieles después serían resucitados al cielo.

En la reunión anual de 2026, David Splane presentó esa explicación con una cautela diferente. Puede ser correcta, pero también podría existir otra posibilidad. La frase importante no fue una nueva fecha, sino una limitación: “no podemos ser dogmáticos”.

Reconocer “no lo sabemos” puede ser una mejora. El problema interesante aparece cuando esa incertidumbre admitida hoy fue presentada ayer como una respuesta segura.

Geoffrey Jackson: una posibilidad que no reemplaza a la anterior

Geoffrey Jackson desarrolló la segunda posibilidad a partir de textos como 1 Tesalonicenses 4, Mateo 24 y Revelación 6: quizá la primera resurrección todavía sea futura y comience durante la gran tribulación.

Lo llamativo es que el objetivo no fue anunciar simplemente otra doctrina definitiva. Jackson explicó que no estaban sustituyendo una respuesta por otra, sino ampliando el entendimiento y retrocediendo de la seguridad absoluta con la que antes se había hablado.

Intelectualmente, esa postura me parece más defendible. Si la evidencia no permite distinguir con seguridad entre dos posibilidades, decirlo es mejor que convertir una interpretación en certeza. Es el mismo principio que hemos explorado al preguntar qué evidencia tendría que hacernos cambiar de opinión.

Stephen Lett: lo que sí cambió

La reunión no fue únicamente una declaración de incertidumbre. Stephen Lett presentó ajustes concretos relacionados con el sellado final de los ungidos.

Según la explicación presentada, los ungidos que permanezcan vivos al comenzar la gran tribulación continuarían atravesando ese periodo y siendo probados. Su sellado final ocurriría más adelante, poco antes de Armagedón.

Ese ajuste también modifica la interpretación de los “cuatro vientos” de Revelación 7. En vez de situarlos al inicio de la gran tribulación, se los identifica específicamente con la destrucción de Armagedón. Así, la nueva ubicación del sellado final encaja con esa lectura.

Por eso la reunión muestra dos movimientos simultáneos: en un asunto, menos certeza; en otro, una interpretación nueva. Esa combinación dice más sobre el momento institucional que una simple lista de cambios.

“Jehová confía en ustedes”: más espacio para la conciencia

Jeffrey Winder había desarrollado antes una idea que funciona casi como marco para todo lo demás: “Jehová confía en ustedes”. El mensaje invita al creyente a pensar, evaluar y ejercer más su propia conciencia en vez de esperar una regla detallada para cada situación.

Tomada en serio, esa idea puede representar una ampliación real de autonomía. También conecta con otros movimientos recientes en los que determinadas decisiones han pasado de prohibiciones generales a asuntos de conciencia. El ejemplo más evidente este año ha sido la política sobre sangre, que analicé en “La doctrina cambió. ¿Y la conciencia?”.

Pero aparece una paradoja. Una conciencia individual no se forma en el vacío. Durante años puede haber sido moldeada por publicaciones, discursos, ancianos, familia, relatos de fidelidad, advertencias y doctrinas presentadas como voluntad divina.

Entonces una institución puede conceder hoy más libertad formal mientras la persona continúa tomando decisiones con una conciencia formada durante décadas dentro de esa misma institución.

Libertad individual y responsabilidad institucional

Esto no demuestra que exista una estrategia jurídica detrás de los cambios. Afirmarlo requeriría evidencia que no tenemos. Precisamente por eso sería contradictorio convertir una posibilidad en un hecho dentro de una reflexión sobre los peligros del dogmatismo.

Sí podemos observar una consecuencia estructural. Cuando una institución dice “esto está prohibido”, la fuente inmediata de la regla es visible. Cuando después dice “esto depende de tu conciencia”, una parte mayor de la responsabilidad inmediata queda atribuida al individuo.

Eso puede ser positivo si realmente aumenta la libertad. La pregunta ética es cuánto cambia la responsabilidad histórica de la institución cuando ella misma participó durante años en la formación de esa conciencia.

Esta cuestión también conecta con otro episodio reciente sobre IA, desinformación y autoridad: no es lo mismo ayudar a una persona a evaluar información que pedirle que confíe en una fuente porque esa fuente ocupa una posición de autoridad.

El verdadero problema no es cambiar

No creo que una religión deba ser criticada simplemente por cambiar de opinión. Las instituciones cambian. La ciencia cambia. Las personas cambiamos. Corregir una conclusión cuando aparecen buenas razones puede ser una virtud.

El problema moral aparece cuando la certeza anterior no fue una opinión abstracta, sino una idea capaz de organizar vidas. Una doctrina puede afectar decisiones médicas, familiares, educativas, profesionales o afectivas. Puede llevar a alguien a renunciar a algo porque cree que actuar de otra manera equivaldría a desobedecer a Dios.

Por eso, cuando una institución retrocede de una certeza, la pregunta no debería ser solamente “¿es mejor la nueva explicación?”. También debemos poder preguntar: ¿qué responsabilidad existe frente a quienes organizaron decisiones importantes alrededor de la seguridad con la que se presentó la anterior?

Tal vez la reunión anual de 2026 marque algo más profundo

No sabemos todavía si estamos ante un cambio duradero de estilo institucional o simplemente ante una combinación particular de discursos. Pero sí vale la pena observar el patrón.

  • más espacio, en ciertos asuntos, para la conciencia individual;
  • más reconocimiento explícito de que algunas respuestas no están definidas con precisión;
  • menos necesidad de sustituir inmediatamente una interpretación antigua por otra igualmente definitiva;
  • y, al mismo tiempo, un Cuerpo Gobernante que conserva la autoridad para decidir qué cuestiones quedan abiertas y cuáles reciben una interpretación oficial.

La página oficial de los Testigos de Jehová sigue identificando a David Splane, Geoffrey Jackson, Stephen Lett y Jeffrey Winder entre los miembros actuales del Cuerpo Gobernante. La estructura de autoridad, por tanto, no ha desaparecido; lo interesante es observar cómo esa autoridad empieza a expresarse en determinados asuntos. JW.org: composición actual del Cuerpo Gobernante.

La humildad intelectual no consiste solamente en decir “podemos estar equivocados”. También implica mirar hacia atrás y preguntarnos qué ocurrió cuando hablábamos como si no pudiéramos estarlo.

Quizás la pregunta más interesante que deja la reunión anual de 2026 no sea cuándo comienza exactamente la primera resurrección. Es otra: ¿qué ocurre cuando una institución acostumbrada a administrar certeza empieza a aprender a convivir públicamente con la duda?

Ver el episodio completo

En el podcast desarrollo los discursos de Splane, Jackson, Lett y Winder, el contexto de los rumores previos a la reunión y las implicaciones que este giro puede tener para autoridad, conciencia y responsabilidad individual.


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