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El origen de Halloween: ¿pagano, cristiano o algo más complicado?

Durante buena parte de mi vida, Halloween era una celebración sobre la que no tenía demasiadas preguntas. Simplemente, no debía celebrarla. Había aprendido que sus orígenes eran paganos, que estaba relacionada con el espiritismo y que participar en ella, incluso por diversión, significaba acercarse a prácticas que Dios condenaba.

Durante mucho tiempo esa explicación me pareció suficiente. Pero cuando empecé a investigar su historia apareció algo bastante menos limpio que la fórmula “fiesta pagana que sobrevivió intacta hasta hoy”. Halloween contiene capas gaélicas, cristianas, populares y modernas que se fueron mezclando durante siglos.

Eso no obliga a nadie a celebrarlo. Una persona puede decidir perfectamente que ciertos símbolos o costumbres son incompatibles con sus convicciones religiosas. La cuestión histórica es otra: ¿qué podemos afirmar realmente sobre el origen de Halloween y de sus costumbres?

Samhain: una pieza importante, pero no toda la historia

En las antiguas sociedades gaélicas, Samhain marcaba el final del verano y el paso hacia la parte oscura del año. Con el tiempo quedó asociado a relatos sobre encuentros con seres del otro mundo y terminó ocupando un lugar central en las explicaciones modernas sobre Halloween.

Lo importante es evitar convertir esa relación en una cadena histórica demasiado ordenada. Buena parte de las tradiciones irlandesas que conocemos fueron registradas por escrito siglos después, dentro de sociedades ya cristianizadas. Por eso, afirmar que cada disfraz, cada linterna o cada costumbre actual procede directamente de un rito pagano específico va más allá de lo que la evidencia permite establecer con seguridad.

La propia Biblioteca del Congreso describe Halloween como una tradición que evolucionó a partir de distintas influencias y conserva recursos que muestran cómo Samhain, costumbres cristianas y prácticas populares fueron mezclándose. Library of Congress: Halloween & Día de Muertos — Print Materials.

El nombre “Halloween” ya apunta a una capa cristiana

La palabra Halloween procede de All Hallows’ Eve: la víspera de Todos los Santos. El 1 de noviembre terminó consolidándose en gran parte del cristianismo occidental como Día de Todos los Santos, seguido el 2 de noviembre por la conmemoración de los fieles difuntos.

Eso no demuestra que Halloween sea “en realidad” una fiesta exclusivamente cristiana. Tampoco demuestra lo contrario. Sí muestra que la historia no puede reducirse simplemente a “la Iglesia tomó una fiesta celta y le cambió el nombre”. La elección y difusión de las fechas cristianas tuvo desarrollos regionales y la relación exacta con Samhain es más compleja de lo que suelen presentar los relatos populares.

Cuando una tradición tiene siglos de historia, “¿de dónde viene?” y “¿qué significa hoy?” no siempre tienen la misma respuesta.

Souling, guising y el antecedente de pedir de puerta en puerta

Una de las partes más interesantes de esta historia es que algunas prácticas que hoy parecen inseparables de Halloween estuvieron vinculadas durante siglos a contextos cristianos.

En algunas regiones de Inglaterra existió el souling: personas pobres recorrían las casas durante fechas cercanas a Todos los Santos y los Fieles Difuntos solicitando alimentos —entre ellos los llamados soul cakes— y ofreciendo a cambio oraciones por familiares fallecidos.

En Escocia e Irlanda encontramos además tradiciones de guising, en las que personas disfrazadas visitaban viviendas y podían ofrecer canciones, versos o pequeñas actuaciones a cambio de comida o regalos. La Biblioteca del Congreso señala que existe debate sobre cuál de estas prácticas fue el antecedente inmediato del actual trick-or-treat; precisamente por eso, buscar un único origen puede ser engañoso. Library of Congress: masking, ritual begging and trick-or-treat.

De nabos a calabazas

Las linternas talladas tampoco comenzaron necesariamente con las enormes calabazas naranjas que hoy asociamos con Halloween. En Irlanda y otras zonas de las Islas Británicas se tallaban nabos y otros vegetales. Con la migración hacia Norteamérica, las calabazas resultaron más grandes, disponibles y fáciles de vaciar.

Ese cambio resume bastante bien la historia completa de Halloween: una tradición viaja, encuentra otro contexto y cambia. El símbolo conserva parte de su pasado, pero ya no es idéntico a lo que era antes.

El Halloween familiar que conocemos es bastante moderno

La celebración estadounidense siguió transformándose durante los siglos XIX y XX. Inmigrantes irlandeses y escoceses llevaron costumbres populares a Norteamérica, pero el resultado no fue una copia exacta de las prácticas europeas.

El trick-or-treat reconocible comenzó a expandirse durante las primeras décadas del siglo XX y se volvió especialmente común después de la Segunda Guerra Mundial. El crecimiento de los suburbios, la fabricación industrial de dulces y la cultura familiar ayudaron a convertir Halloween en una celebración cada vez más infantil y comercial. Smithsonian resume esa transición y muestra cómo la costumbre moderna se consolidó mucho después de las tradiciones medievales a las que a veces se la conecta. Smithsonian: The Celtic Origins of Trick-or-Treating.

¿Por qué los Testigos de Jehová no celebran Halloween?

Los Testigos de Jehová explican oficialmente que no participan en Halloween porque entienden que sus orígenes y varias de sus tradiciones entran en conflicto con enseñanzas bíblicas sobre los muertos, el espiritismo y los demonios. Su explicación también sostiene que el origen pagano de una costumbre sigue siendo relevante para decidir si un cristiano debería participar en ella. JW.org: ¿De dónde salió el Halloween?.

Una persona creyente tiene derecho a adoptar esa conclusión. Pero conviene distinguir dos niveles. Uno es teológico: “según mi interpretación religiosa, no quiero participar”. El otro es histórico: “esta costumbre tiene exactamente este origen y ha conservado exactamente el mismo significado hasta hoy”. El segundo tipo de afirmación puede contrastarse con documentación histórica.

¿El origen determina el significado actual?

Aquí aparece una pregunta más amplia que Halloween. ¿Quién determina el significado de una práctica: quienes la realizaron siglos atrás, las instituciones que después la reinterpretaron o las personas que participan actualmente?

No existe una respuesta única que funcione para todo. Algunos símbolos conservan asociaciones políticas o religiosas muy fuertes. Otros cambian hasta convertirse en algo cotidiano cuyo significado apenas se parece al original.

Pensemos en los días de la semana en inglés. Thursday conserva etimológicamente una referencia a Thor. Decir “tengo una reunión el jueves” no constituye, por eso, un acto de veneración a una divinidad nórdica. Conocer el origen de una palabra explica parte de su historia, pero no agota necesariamente su significado actual.

En pensamiento crítico esto se relaciona con la llamada falacia genética: concluir que algo es verdadero, falso, bueno o malo solamente por su procedencia, sin examinar sus características actuales o los argumentos relevantes.

Pero también sería un error cometer el exceso contrario. Que una tradición cambie no significa que su pasado sea irrelevante. La historia importa. Lo que no debería hacer es sustituir por sí sola todo el razonamiento.

Entonces, ¿Halloween es pagano o cristiano?

La respuesta más rigurosa probablemente sea menos satisfactoria que una etiqueta: el Halloween moderno es el resultado de una historia compuesta.

Samhain forma parte de esa historia. También lo hacen Todos los Santos, los Fieles Difuntos, el souling, el guising, leyendas populares de las Islas Británicas, la inmigración a Norteamérica, los barrios residenciales, los dulces industriales y la cultura del entretenimiento del siglo XX.

Comprender esa complejidad no obliga a nadie a ponerse un disfraz el 31 de octubre. Tampoco obliga a dejar de hacerlo. Sí nos permite abandonar una explicación demasiado sencilla y tomar una decisión con una historia mejor entendida.

Conocer de dónde viene una tradición puede ser importante. Pero conocer su origen no siempre basta para decidir qué significa hoy.

Fuentes y lecturas


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